Home

Una capacidad o habilidad común de los innovadores es el preguntarse por qué las cosas son o se hacen de determinada manera.  Buscar la necesidad última que ese producto o servicio cubre. Para  “jugar” con nuevas respuestas, mejores, más fáciles, más efectivas o simplemente más baratas.  Incluso salirse del repertorio de respuestas existentes  y crear una radicalmente diferente, que deja caducas  a las anteriores.  El ejemplo de Edison se viene a la mente. La necesidad de iluminarse por la noche,   tenía su solución en las velas. Pero lo cierto es que la solución distaba mucho de ser  la solución ideal. Durabilidad, olor, humo. Muchos fabricantes de velas se centraron en mejorar el producto. Menos humos, perfume incluso, colores y formas. Edison   se centró en el verdadero trabajo o problema: luz para las noches. Abrió el horizonte, obvió la mejora de lo existente.  Así nació la bombilla, una solución radicalmente diferente . Que deja todo un mercado obsoleto en poco tiempo.  Innovación disruptiva.

Pero la innovación disruptiva,  no es ni la más fácil ni la más común.  Sin embargo, esto no quiere decir que pequeñas empresas, comercios y profesionales tengan vedado el terreno de la innovación. La innovación puede empezar en pasos tan simple y al alcance de todos como el ver o escuchar a clientes interactuando con nuestros productos o servicios.  Desde una actitud lindante con la del antropólogo. ¿Cómo usan nuestros productos/servicios, hay fluidez en el proceso, qué falla, qué hacen de manera diferente a lo previsto  antes-durante y después, para qué, cómo?. Detrás de estas preguntas hay información muy valiosa que nos puede llevar a encontrar mejoras o  incluso productos nuevos. Servicios auxiliares al prestado. Valor.

Otra técnica, barata y simple:  Escuchar a los clientes enfadados,  de qué se quejan, qué les gusta, qué mejorarían. La información en mano de los clientes es inmensa y valiosa…frecuentemente las empresas no lo ven así . Intentan acallar al “protestón” lo más rápido posible, sin mirar cuál es el fondo del enfado. La necesidad que no está cubierta. Pierden pistas que les pueden ayudar a la mejora del servicio,  a la creación de uno nuevo. La oportunidad de diferenciarse de la competencia, y ganar.

El cliente, además de ser la fuente de ingreso de una empresa, puede ser el socio clave para innovar. Trabajar desde este paradigma, cambia todo.  ¿De qué se quejan tus clientes? ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con uno? ¿Qué valor le das a la información del cliente enfadado? ¿Intentas llegar a la razón última del enfado?  ¿Qué haces después?

“La gente furiosa con lo que haces, enfadada e irritada,  es la única fuente seria y fiable de innovación. Solamente.  Únicamente. Punto final. ”  Tom Peters

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s