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“Es mucho mejor para un hombre equivocarse siendo libre que acertar encadenado” Thomas Huxley

Ante rendimientos decrecientes, resultados pobres, desgano y falta de esfuerzo es común escuchar de boca de muchos la coletilla: “Es que en mi jefe/empresa/profesor no me motiva”. La culpa, y por tanto la responsabilidad, recae en el otro.  A fuerza de querer ser inocente me condeno a ser impotente. La responsabilidad nos da poder para elegir y decidir.

Poder para cambiar las cosas, mejorarlas. Si nos soy parte del problema, difícilmente pueda ser parte de la solución.

La tradición en la gestión de las personas impone la creencia de que la motivación es algo externo, extrínseco. Si me motivan, estoy motivado. Estímulo-respuesta. La ley animal por excelencia. Pero somos humanos…

Y como dice Daniel Pink en su brillante libro Drive, el secreto para conseguir rendimientos excelentes y un alto grado de satisfacción está en la profunda y natural necesidad que tiene el hombre de ser artífice de su destino, de aprender y crear nuevas cosas, de sentir que lo que hace contribuye a su desarrollo personal pero también a mejorar el mundo.

En las últimas décadas se han realizado numerosos estudios científicos sobre qué motiva a los humanos. Deci, Csikenszentmihalyi, Mac Gregor aportan valiosos datos y conclusiones. A partir de ellos, Pink señala tres elementos necesarios para conseguir la verdadera motivación: la intrínseca. La que surge del interior, la que no consiguen ni el palo ni la zanahoria. Autonomía, maestría y significado o propósito. Las empresas, colegios y padres que creen un ambiente en el que se potencien estos tres elementos serán lo que consigan empleados, alumnos e hijos motivados. Sin palo, sin zanahoria. Los otros crean un “ambiente”  pero el actor soy yo, mi motivación depende de mi. De mi capacidad para decidir, elegir, esforzarme, buscar desafíos, desarrollarme. Buscar y encontrar el sentido propósito de lo que hago.

Muchos se preguntarán, ¿y el dinero no influye?  En la motivación, no. ¡Eureka!. El dinero importa, pero no como un motivador per se.  El aspecto más importante de cualquier compensación material es el sentido de la justicia, interna y externa. Lo que ganan los demás en mi empresa y lo que ganan los que hacen lo mismo en otras, dará la medida de lo que es justo para mi.

Pero para que los empleados/alumnos no dejen el genio en casa:  autonomía, maestría y significado o propósito.

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